Nº 47 9 de marzo, 2009
El Equipo de Archivos e Investigación (EAI) formado por: Martha Barba (México), Régine Barbe (Francia), Kathy Schneider (EEUU) y Manuela Urra (Roma) nos hemos reunido, por primera vez en Temecula, del 12 al 16 de febrero, para evaluar la gestión de nuestro servicio como Equipo internacional y planificar el sexenio 2009-2015.
Comenzamos la sesión del primer día con las palabras de acogida de la Superiora Provincial de EEUU, Leticia Salazar, quien agradeció nuestra presencia en su provincia y manifestó la alegría de la comunidad de Temecula por la posibilidad de percibir la cercanía de la Compañía, representada en este equipo internacional cuyos componentes pertenecemos a cuatro países diferentes.
Día a día hemos ido analizando los temas propuestos, siete en total, comenzando por las competencias que el Reglamento Interno nos otorga. Hemos tomado conciencia de nuestra misión como Equipo en el cuidado y conservación de nuestros archivos y de la importancia de dar a conocer nuestro patrimonio histórico-cultural fuera de nuestros contextos promoviendo publicaciones en medios externos a la Compañía.Una vez revisada la situación de los archivos que dependen directamente de nuestra responsabilidad, hemos constatado que, a pesar de haberse comenzado el trabajo de clasificación y catalogación hace ya bastantes años, el proceso de informatización avanza muy lentamente y, en algunos países, ni siquiera está iniciado. Varias razones, a nuestro juicio, han influido, la más importante la dificultad de encontrar personas que trabajen eficazmente en este campo, personas que informaticen nuestros archivos utilizando los medios tecnológicos adecuados.
Un punto que nos preocupa es la preparación y formación de las personas que se dediquen a este trabajo. Nosotras apostamos por impulsar el apoyo y asesoría para que nuestros archivos estén a cargo de gente debidamente preparada.
Esta dificultad real de encontrar personas de la Compañía para esta tarea y que además tengan una adecuada preparación, nos lleva a plantearnos la posibilidad de contratar personal seglar también en este campo.
Nuestro objetivo para el próximo sexenio es que todos los documentos relativos al período 1936-1956 puedan estar totalmente catalogados e informatizados, es decir, preparados para ofrecer nuestras fuentes a posibles investigadores manteniendo siempre los criterios de reserva (que pasen más de 60 años y que no esté viva ninguna de las personas afectadas directamente en el tema) y el derecho de la Compañía a conservar la privacidad de algunos documentos. Una vez más, constatamos la riqueza de nuestros archivos y la variedad de temas para la investigación que ofrecen.
Hemos conversado mucho sobre aspectos más prácticos para la conservación y preservación de todo nuestro patrimonio documental, desde la clase de papel y carpetas-archivadoras, el tipo de impresión que garantice la durabilidad de los documentos, hasta las copias de seguridad en soportes externos cuya vida, según los expertos, es relativamente breve. Debemos estar muy al tanto de las posibilidades de estos medios pero también de sus fallos y lagunas y conocer su evolución para ir adaptándolos periódicamente.
Nos preguntamos también cómo se va recogiendo actualmente la historia de nuestras comunidades y, desde estas páginas, queremos recordar a todas la responsabilidad que tenemos ante las futuras generaciones por dejar constancia de nuestra vida con sus planteamientos, logros y dificultades. No sólo hemos de conservar lo que nos legaron nuestras antecesoras sino que también debemos dejar testimonio de lo que vivimos, de la forma en que lo vivimos y del contexto en el que nos movemos.
Una jornada entera nos empeñamos en la presentación del Programa AODN que se ofrece en cuatro lenguas: francés, italiano, inglés y español con las modificaciones que se han ido realizando según las necesidades, lo que ha sido muy valorado por todas.
Tras cinco días de intenso trabajo terminamos el encuentro y pasamos a conocer la realidad de la provincia de EEUU con sus seis comunidades, disfrutando con la oportunidad de poner nombre a los rostros y lugares de la Compañía norteamericana, así como de admirar la belleza de San Diego, Los Ángeles y San Juan de Capistrano y de divertirnos con la visita a Disneylandia.
Agradecemos sinceramente la acogida, el cariño y la dedicación que nos han brindado todas las comunidades y, de manera especial, el Equipo Provincial. Guardamos muy en el corazón nuestra estancia en tierras americanas.
El Equipo de Archivos e Investigación