Red de información nº 3 20 de marzo, 2004
EL CAIRO - BEIRUT
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Del 11 al 22 de marzo tuve la suerte de acompañar a la Madre General y a Ernestine durante la visita a las Comunidades de la ex-Société de Jesús-Christ en el Cairo y en Beirut. A través de estas líneas me gustaría compartir con vosotras algunas de nuestras impresiones tras este primer contacto con el Oriente Próximo.
En primer lugar, la acogida de nuestras hermanas. En el Cairo son cuatro: Paulette, Bernadette, Vergine y Sonia.
Nos recibieron con mucho afecto, haciendo todo lo posible para que nuestra estancia fuese lo mas fructífera posible. Estuvimos alojadas en un gran apartamento próximo al suyo, lo que nos permitía, en nuestras idas y venidas, conocer lo pintoresco de las calles del El Cairo. Numerosos asnos arrastrando carretas que se desploman bajo el peso de toda clase de mercancías; hombres que por la mañana se encuentran para desayunar juntos alrededor de un pequeño coche que ofrece cantidad de platos (para nosotras de lo más insólitos); casi todas las mujeres con velo, o de negro de los pies a la cabeza, no dejando ver mas que los ojos o las gafas; los barrios especializados en diferentes mercancías (el nuestro lo era en equipamientos sanitarios: ¡cuartos de baño y retretes!); y no podía faltar la llamada a la oración que resonaba cinco veces al día en todas las mezquitas de los alrededores... En cuanto a la circulación de coches... ¡si conocéis la de Nápoles podréis comprenderla!.
Durante casi una semana pudimos conocernos mutuamente, compartir sobre la misión que realizan nuestras hermanas, visitar los lugares donde trabajan, encontrarnos con sus colaboradores, bien sea en los diferentes Centros medico-sociales, o Caritas Egipto, fundada por el hermano gemelo de Paulette, jesuita, que acaba de fallecer hace muy poco. Tuvimos largas reuniones comunitarias y encuentros con cada una en particular. Así pudimos entrar o (esto nos permitió entrar) un poco en este mundo del Oriente-Próximo, para nosotras, tan desconocido y tan desconcertante. Los encuentros con dos padres jesuitas nos iluminaron sobre la complejidad de la Iglesia en Egipto y sobre la situación de la educación de la juventud en este país...
Por su parte, nuestras hermanas nos preguntaron, extensamente, sobre la Compañía, sobre nuestro modo de vivir o (nuestro estilo de vida), etc. Ha sido con una actitud de acogida, de escucha mutua y de apertura como hemos vivido esta semana y nos hemos sentido "en casa" compartiendo la vida de la comunidad. Y sin esconder las dificultades (por ejemplo, para aprender a hablar árabe son necesarios al menos dos años de estudio, dedicándole toda la jornada...) nuestras hermanas nos han convencido de la validez de una presencia en este país tan necesitado a nivel educativo, social, sanitario, etc...Pero ¡no hemos pasado estos días solamente sentadas alrededor de una mesa!. También teníamos que impregnarnos de la cultura del país. Tuvimos la suerte de asistir al espectáculo Luz y Sonido presentado en la meseta de Gizeh y proyectado sobre las Pirámides de Kheops, Khephren y Mykérinos que pudimos admirar de día, cuando fuimos allí de excursión; claro que desde la altura, pues estábamos montadas sobre camellos.
También recorrimos el desierto de Saqqarah con su célebre pirámide, la más antigua de todas y allí visitamos numerosas y magníficas tumbas. Sin olvidar el Museo de El Cairo y sus salas consagradas al célebre tesoro de Toutankhamon: ¡una verdadera maravilla!. Después, yendo a la Ciudadela de Mohamed Ali para visitar la bellísima mezquita, pasamos junto al Monte Mokatam donde viven los traperos y sus familias, de los que Soeur Emmanuelle se ocupaba. Esta región miserable está frente a otro barrio, no menos impresionante, llamado la Ciudad de los Muertos: un cementerio inmenso cuyas tumbas, mausoleos, pequeñas capillas han sido ocupadas por pobres gentes que, a millares, viven allí.Seguidamente marchamos a Beirut donde estuvimos del 17 al 22 de marzo. Allí nos encontramos con las cinco hermanas que viven en dos grupos: Marie-Claude y Marie-Jeanne, con las que nos alojamos y Olga, Mariam y Juliette que viven en otro barrio.
También allí vivimos unas buenas relaciones fraternas, encuentros marcados por la sencillez, la apertura y manifestando una tal disponibilidad por parte de todas que estábamos admiradas.Visitamos al Nuncio Apostólico, muy acogedor y sencillo, fuimos al Centro social fundado por una hermana de la Société, recorrimos un barrio pobre en el que trabajan y nos encontramos con el Rector de la Universidad de los jesuitas. Estos contactos nos han permitido, al igual que en El Cairo, ir teniendo poco a poco, una idea de la realidad del país. Un país en el que las huellas de la terrible guerra, que duró 17 años, permanecen siempre visibles: bien sea en las calles o casas acribilladas de balas o reventadas por los obuses, que vemos ahora junto a construcciones más modernas o bien, más profundamente todavía, en el interior de las personas para siempre traumatizadas por los sufrimientos padecidos y los dramas vividos. Nuestras hermanas tienen, sobre esto, experiencias muy dolorosas.
Además del espléndido paisaje natural de Beirut, a la orilla del mar y teniendo al fondo montañas nevadas, lo que hace que sus habitantes puedan esquiar por la mañana y bañarse por la tarde...), tuvimos la suerte de visitar Harissa. Es el Santuario de Nuestra Señora del Líbano, muy visitado tanto por cristianos como por musulmanes. Inaugurado en 1908, la imagen de Nuestra Señora, de 8,5 mts. domina, sobre un pedestal cónico de piedra de 20 mts., el magnífico golfo de Jounieh. La Basílica en forma de cedro libanés y de navío fenicio, parece dispuesta a lanzarse hacia el cielo... Pudimos confiar a la Virgen esta nueva página de nuestra historia, en adelante común, que ahora vamos a escribir juntas.
Como adivináis, el momento más importante de esta visita fue el día 20 de marzo con la primera celebración de la Fusión. Fue en los jesuitas. Presidía el Padre Provincial asistido por el Superior de la Casa. No asistía nadie del exterior. Una ceremonia muy sencilla, pero llena de emoción. En el momento del ofertorio, Marie-Chantal llevó una vela representando lo que ya es su Provincia y la trasmitió a Beatriz que la depositó sobre el altar donde ardían otras, representando todas las Provincias de la Compañía. Seguidamente, tras la renovación de los votos según nuestra Fórmula, se les dio a cada una las Constituciones y la Cruz de la Compañía. Este fue un momento especialmente emotivo.
Siguió a la ceremonia un lunch festivo para el cual nuestras hermanas tuvieron la delicadeza de mandar preparar dos hermosos pasteles con el anagrama de Maria. Y cuando, durante la pequeña fiesta, se nos pidió que se cantase en francés un canto a Santa Juana, al cantarlo me emocioné, pensando que el nombre de nuestra Santa Madre ahora era pronunciado en tierras egipcias y libanesas...
Como punto final a nuestra visita, al día siguiente fuimos a visitar Byblos (Jbeil en árabe) considerada como una de las ciudades más antiguas del mundo. Descubierta en 1860 por Ernest Renan, escritor y sabio francés, da testimonio a través de las huellas que subsisten, de una vida ininterrumpida durante 8.000 años de historia y cuyos vestigios van de la Prehistoria hasta los períodos árabe y medieval.
Resumiendo, comprendéis que esta estancia nos deja a las tres recuerdos inolvidables y sobre todo la alegría de haber podido vivir y conocer un poco mejor lo que es la realidad de estos dos países.
Y cuando despegamos de Beirut para volver a Roma sentíamos que dejábamos allí a 9 hermanas de la Compañía y de nuestro corazón salía una acción de gracias.Colette de BOISSE