Red de información Nº 2 8 de marzo, 2004
Un siglo de presencia de la Compañía de María en Bélgica
1904, en Francia, una ley prohíbe la enseñanza a las comunidades religiosas, lo que hace que muchas se establezcan en Bélgica, es lo que ocurrió a las Hijas de Nuestra Señora de Salers.
La superiora, Madre Vérière, recorrió gran parte de la región francófona del país. Fue acogida en Jumet-Houbois, una parroquia nueva cuyo párroco l'Abbé Leuridan, buscaba religiosas de enseñanza para la escuela ya construida, en buena parte, gracias a él.
¡Parroquia de San José, sorpresa y agradecimiento hacia el gran santo a quien Madre Vérière había confiado sus búsquedas!.
Al principio llegaron pocas religiosas de Salers y fueron alojadas cerca de la casa parroquial a la espera de la construcción del convento, terminado en 1906. Pero la escuela se abrió, con 84 alumnas, en septiembre de 1904, con gran sorpresa de los responsables del Partido Socialista, poderoso en esa región de Charleroi, entonces en plena expansión industrial.
Madre Guy de Salares y Madre Fertray que llegó de Poitiers, via Holanda, fueron las dos primeras maestras, rápidamente siguieron otras, también surgieron algunas vocaciones belgas. Cursos de decoración, de encaje, de música dieron a conocer a nuestras hermanas mas allá del círculo parroquial.
1924, se abre una escuela Profesional, mas tarde reconocida por el Estado.
La escuela Primaria y el jardín de infancia recibían subsidios desde hacía más de diez años y los pequeños salarios otorgados a las maestras habían mejorado la vida de la comunidad. Nuestras religiosas francesas, para obtener los diplomas belgas, tuvieron que continuar su formación.
1931, se abre un pequeño internado que favorece el nacimiento de algunas vocaciones, al que siguieron otras, no muchas. Y ¿qué queda de todas estas obras?.
La preparación de la liturgia, catequesis (Primera Comunión, Comunión Solemne, Confirmación), visitas a personas que viven solas, ropero y sacristía parroquiales, acogida y escucha, visitas a los enfermos y una hermana enseña en una escuela de Bruselas.
La Procura de Misiones de la Provincia de África Central abre caminos hacia África y hace que Jumet tenga muchas relación con las hermanas de este continente.
1948, es el año en que salen de Jumet las 5 primeras misioneras enviadas a Mulo: 2 belgas y 3 españolas.
La madre Montero, entonces Superiora General, había confiado a la comunidad de Jumet que buscase en el Congo, entonces colonia belga, un lugar donde se estableciese la Compañía de María. A lo largo de 16 años más o menos, nuestras religiosas españolas destinadas al Congo, permanecían por un tiempo en Jumet aprendiendo el francés y siguiendo unos cursos que les ayudasen a integrarse en el nuevo lugar de apostolado. Al hacerse independiente en 1960, las misioneras francesas que fueron varios años más tarde, ya sin estas obligaciones, siguieron pasando por Bélgica a causa de las facilidades para el viaje.
Pero volvamos a la celebración. La Eucaristía es concelebrada por 3 sacerdotes, la introducción la hace un diácono de Bruselas profesor en Lumen Vitae. Los jóvenes son interpelados sobre la vida religiosa; se evoca a Juana de Lestonnac y se recuerda también el "NO DEJES APAGAR LA LLAMA".
Esta palabra oída por ella en otro tiempo, está dirigida particularmente a los jóvenes que asisten, sean de la coral St-Roch de Bruselas o de la catequesis de Jumet, que ya han oído esta llamada a lo largo de la preparación al Centenario.
En esta fiesta de la Luz, los jóvenes de Jumet que se preparan a la Comunión Solemne, reciben un cirio encendido.
La homilía estuvo a cargo de los celebrantes. El rector del colegio de los jesuitas de Charleroi resalta el espíritu ignaciano de nuestro Instituto, el párroco, la lucha de Santa Juana por conservar su fe, así como su humanismo, su celo apostólico y el tercer sacerdote, es el encargado de nuestra parroquia, agradece a la comunidad la disponibilidad para dar respuesta a las llamadas que se le hacen.
El himno a Santa Juana, cantado por todas las religiosas, clausurará la ceremonia religiosa.
Parte de la asamblea se dirige a una sala de la parroquia para compartir una bebida. Las religiosas y otros invitados van a admirar la bonita exposición que nos recuerda la historia de la comunidad, de Salers a Jumet y a África: fotos, objetos de arte, diversos documentos
No se han olvidado las escuelas y varios grupos pronto vendrán a ponerse en contacto con el pasado. La exposición estará abierta bastante tiempo, atraerá sobre todo a las antiguas alumnas que admirarán también la exposición de encajes de bolillos. El banquete reúne a 58 personas, la casa que lo prepara, amiga de la comunidad, recibe la felicitación de todos y todas. Y llega el momento en que nuestras hermanas, de tan diferentes lugares, ofrecen sus regalos sumamente apreciados.
- Y, ¿de dónde han llegado más de 40 hermanas de la Compañía?.
Unas treinta son francesas entre ellas Colette de Boisse, nuestra Provincial y dos antiguas misioneras; estaban también 5 antiguas misioneras españolas, 3 jóvenes africanas que estudian en Europa así como dos miembros del Equipo General: Henriette Kasomo y Ernestine Velarde a quienes les estamos muy agradecidas y ya desde ahora invitamos a la clausura del Centenario que será el 19 de septiembre.
M. Renault, odn
Jumet, 19 de febrero 2004