Red de información nº 17 15 de junio, 2005
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- El mediodía del 24 de mayo de 2005 hemos vivido, en Orvieto, un momento de gracia del Señor.
Después de cinco años de trabajos de restauración se ha abierto de nuevo, al culto, la iglesia de San Ludovico que forma parte del monasterio que se remonta al año 1350
La Orden de la Compañía de María Nuestra Señora está presente en este antiguo edificio desde 1834.En la celebración eucarística, presidida por el Sr. Obispo de Orvieto-Todi, Mons. Giovanni Scanavino, estuvieron presentes las autoridades locales, representantes de la Compañía de María, ex alumnas de San Lodovico, amigos estadounidenses, colaboradores del Gordon College de la Universidad de Boston, - huéspedes en el Colegio desde hace años -.
Los universitarios del Colegio Americano, con la ayuda de jóvenes orvietanos, animaron los cantos litúrgicos.Los trabajos de restauración se han acelerado últimamente para que pudieran estar terminados para la fiesta del Corpus Domini y el Congreso Ecuménico en el que teólogos católicos, luteranos, episcopalianos y anglicanos han profundizado en el tema: "Eucaristía y Escatología"
Se ha celebrado del 25 al 28 de mayo 2005, en el Palacio de Congresos. El Gordon College, en colaboración con la Diócesis de Orvieto-Todi y el Ayuntamiento, han tomado como referentes las capillas del "Corporal" y de San Brizio del Duomo (Catedral) de Orvieto, dedicadas respectivamente a la Eucaristía y al Apocalipsis, y enriquecidas por célebres frescos.
En la homilía de la celebración, el Sr. Obispo se expresó así:
"Aquí en San Ludovico, desde hace tiempo, estudiantes americanos profundizan, no sólo en nuestra lengua, nuestro arte, sino también en nuestra espiritualidad. Es una gran riqueza que nosotros, los orvietanos, tenemos en casa, sin que ninguno haya hecho nada para buscarla.
Debemos tenerla en cuenta, debemos apreciarla y debemos aprender juntos el camino del diálogo, el camino de la acogida mutua, como de hecho se ha realizado a través del Gordon College hospedado en San Lodovico.Esta tarde confiamos al Señor esta iglesia renovada como signo de diálogo, como compromiso que debemos llevar adelante en la comunión eclesial.
- El ecumenismo tiene grandes razones, tiene grandes dificultades, si sabemos leer esta pequeña pero bonita historia que estamos viviendo, sabremos afrontarlo con fe grande en el Señor.
Como se ha citado al inicio, la Fundadora de nuestras Hermanas en San Lodovico, Santa Juana de Lestonnac, en sus Reglas de 1638, dejó escrito: " el mejor ornamento de nuestras iglesias es la devoción de las personas " Estas ocasiones en las que nuestras iglesias se restauran, se embellecen, vuelven a sus orígenes, deben ser una inyección de confianza y también un compromiso para unificar nuestra fe.
Si ponemos en la balanza los muros de esta iglesia y nuestro corazón, ciertamente que nuestro corazón pesa mucho más y, es nuestro corazón, el que cuenta para creer, para esperar, para amar.
Deseo que la apertura de esta iglesia marque una gran novedad, la novedad de sabernos encontrar, de dialogar juntos, de saber hacer un camino en el que Cristo sea el centro, más allá de nuestros pensamientos, de nuestra mentalidad, de nuestra historia"
Giovanna Galli, odn