JOHN SKILLEN

 

John Skillen, Director del Programa semestral de Arte en Orvieto, en el convento de la Compañía de María.
"La fundadora de la Compañía de María, Santa Juana de Lestonnac ha llegado a ser para mi, una inspiración personal y un modelo para nuestro propio tiempo"

Mi esposa Susan y yo llevamos 29 años casados. Estamos felices de tener cuatro hijas de 24, 20, 17 y 7 años de edad. Susan será ordenada como Sacerdote en la American Episcopal Church. Esta vocación ha ido creciendo lentamente durante muchos años de trabajo en la Iglesia como Consejera, profesora de Biblia y directora espiritual. Yo he sido profesor durante veinte años en el Gordon College, una universidad cristiana situada cerca de Boston con una herencia protestante calvinista. He enseñado literatura europea, medieval y renacentista, durante muchos años, pero luego ayudé a desarrollar el programa semestral orientado al arte, el cual dirijo actualmente en el Instituto San Ludovico, en la casa de la Compañía de María N. S. en Orvieto.

Nuestro programa semestral para estudiantes universitarios intenta proporcionar a los estudiantes americanos de hoy - cuyas vidas carecen de tradición- una experiencia vital de la tradición en el arte, la espiritualidad y el culto y la vida cívica; darles una experiencia de ritmos de vida más pausados y simples que el modo de vida americano contemporáneo (con su velocidad y medida, su impacto de imágenes visuales, y su penetrante sentido de intrascendencia). Comemos juntos, fomentamos una conversación dinámica, experimentamos las tradicionales liturgias de la fe católica y las celebraciones cívicas, e intentamos vivir más cercanos a la tierra en medio de viñedos y huertos de olivos, cambiando el automóvil por el paseo a pie.

En colaboración con el Instituto San Ludovico, hemos comenzado el desarrollo de un programa de exposiciones, representaciones teatrales, conferencias y retiros.

A través del vivir en una comunidad en la que los profesores y los estudiantes y viven y trabajan unos al lado de los otros - junto con las hermanas de la Compañía de María Nuestra Señora- la experiencia del estudio y la creación de arte llegan a ser un hecho común de vida y de fe. El arte entendido como llave para abrir y entender el pasado, un don para la comunidad del presente y expresión de una esperanza nueva para el futuro de la iglesia y la sociedad contemporánea.

Desde que empecé a vivir y trabajar en mayor cercanía con las hermanas de la Compañía de María N. S., me impresiono la compatibilidad de nuestra misión educativa, entendiendo la formación de forma integral de la persona (intelectual, espiritual y moral) y reconociendo la importancia de la respuesta concreta a los rasgos culturales de cada lugar de misión.

Hablo como persona que ha crecido en una ferviente familia calvinista, pero configurada luego por la tradición anglo-católica, me ha conmovido también la generosidad ecuménica de la Compañía de María Nuestra Señora.
Creo que es importante tener en cuenta, sin pretender ignorarlo, las diferencias teológicas en nuestra comprensión de la fe cristiana. Pero, especialmente en la amplia secularización, o al menos pluralismo religioso, del mundo contemporáneo, deberíamos cultivar los muchísimos espacios de nuestra vida y misión de una fe cristiana compartida, permaneciendo hombro a hombro en solidaridad, como personas que pueden ser testigos del amor, la luz y la fuerza de Jesucristo.

Para mí, la Fundadora de la Compañía de María, Santa Juana de Lestonnac ha llegado a ser fuente de inspiración y un modelo para nuestro tiempo. En medio de un difícil conflicto religioso, ella se mantuvo firme en su fe católica, demostrando una valiente lealtad con Dios en su "noche oscura", y fue capaz de discernir el valor de algunas de las ideas sociales educativas del calvinismo e integrar estas con el humanismo cristiano de su tío Miguel de Montaigne y la espiritualidad ignaciana, en su educación.

Mi plegaria es para que nuestra propia y humilde experiencia de colaboración ecuménica pueda sanar la división que experimentó Santa Juana y pueda, también, llevar adelante su propio carisma de una integración tan respetuosa y sabia.

Espero que nuestro Programa pueda aportar nuevos significados a la Compañía de María para contextualizar su misión (al menos en Europa y América) en medio del creciente secularismo de la cultura contemporánea, y sirva también al nuevo interés, entre los protestantes y la gente joven, por la tradición litúrgica y sacramental de la iglesia católica.