Testimonio de Anacleto

Desde niño he sido obediente y respetuoso a mis padres y ya despertaba en mi una actitud de servicio que hasta lo siento como una vocación. Siempre quiero aportar algo para los demás y sobre todo para que se pueda vivir la Paz, y esto se logra de múltiples maneras: de entre ellas es el trabajo que empieza en la propia familia, con los padres y que luego se extiende a la comunidad.

Actualmente tengo constituida una familia con 5 hijos, junto con mi esposa nos sentimos unidos y apoyados, uno en el otro en todas las funciones que nos toca desempeñar.

Además de formar una familia Dios nos ha llamado a trabajar en la evangelización nuestra, y de nuestros hermanos como Animadores de la Comunidad Cristiana (comunidad eclesial de base); y para vivenciar la fe en la hermandad, el compartir y en la solidaridad. Estamos trabajando en una huerta comunitaria junto con nuestros hermanos más necesitados, y este relacionamiento nos trae a todos alegría y gozo. Esta unidad que estamos viviendo se transmite al resto de la comunidad.

Después de haber recibido varias capacitaciones y acompañamiento, actualmente estoy acompañando a 6 grupos de trabajo de diferentes comunidades para que se puedan consolidar y así ofrecer a la sociedad alternativas, frente al egoísmo y el individualismo.

"La Paz se logra a través del trabajo".

Anacleto Quiñónez.

Santa María de Fe, Paraguay