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Roma, 15 de mayo de 2005
A LOS LAICOS Y LAICAS DE LA COMPAÑÍA DE MARÍA
Hace ya dos años, después del XV Capítulo General, también con motivo de la fiesta de Santa Juana, nos poníamos en comunicación con todos y todas para agradecer el trabajo realizado durante la etapa capitular y para animarnos mutuamente, con energías renovadas, a seguir haciendo camino en complementariedad y corresponsabilidad. Durante todo este tiempo hemos seguido avanzando, cada uno/a y cada grupo desde nuestro contexto concreto.
Hoy recordamos nuevamente de manera especial, este trecho de camino que hemos construido juntos y agradecemos al mismo tiempo la posibilidad de seguir respondiendo entre todos a los desafíos que cada momento histórico nos plantea.
El hecho de que nuestra fiesta coincida con la celebración de Pentecostés, nos resitúa en el núcleo de lo que queremos vivir: construir espacios de humanidad y buena noticia en nuestro mundo, a través de nuestra misión de educar. Sabemos que es una misión grande pero experimentamos también la fuerza del apoyo mutuo para poner en relación y diálogo los deseos de Dios y lo que nuestro hoy necesita. Estamos buscando por ello:
Hacer posible un mundo donde haya lugar para la fraternidad y comunión con lo distinto. Un mundo en el que es posible comunicarse con cada mujer y cada hombre desde la entraña de lo que cada persona es: “en su propia lengua” (Hechos, 2, 1-11).
Hacer surgir las posibilidades que hay en cada persona, sin que nada se pierda y potenciar el intercambio y la interrelación para que se de ese encuentro en el que crecen los valores, en el que experimentamos que lo fecundo y creativo siempre es cosa de dos o de más de dos. (1Cor 12,3b- 7,12-13).
Dejar espacio para la interioridad y la reflexión: encontrarnos en lo profundo de nuestras vidas con esa Presencia que nos vivifica y pacifica y nos enseña a salir hacia los otros, hacia aquellos que lo necesitan más: los pobres y excluidos, los desplazados, los inmigrantes, los refugiados, los que sufren en su carne la violencia, la injusticia y la guerra,las mujeres que siguen luchando por su dignidad… (Jn 20, 29-23).
En este contexto de Pentecostés, del nacimiento de una Iglesia Apostólica que quiere seguir haciendo visible y real el deseo de Dios en nuestro mundo, presentamos el Plan General de la Celebración de los 400 años de la aprobación de la Compañía. Una Celebración que estará centrada en “Nuestra Misión Educativa” y que queremos vivir con todos y todas.
El Plan expresa los objetivos que queremos llevar adelante como Compañía Universal, presenta una propuesta para la reflexión y trabajo específico sobre “Nuestra Misión Educativa” e incluye un calendario con las fechas fijadas hasta el momento. Con las personas encargadas de la coordinación en cada zona, se podrá concretar la manera de realizarlo.
Somos conscientes de que esto supone añadir trabajo a los compromisos ya adquiridos, pero creemos que celebrar la vida y la historia, y una historia tan larga como la de la Compañía de María, es toda una ocasión para renovar nuestras energías más profundas y para ayudarnos a seguir afrontando los desafíos educativos que nuestro hoy y el futuro nos presentan.
Agradecemos a Juana de Lestonnac su impulso innovador que nos ha permitido llegar hasta aquí, como también el aporte de todos/as para seguir recreando en el hoy un Proyecto Educativo que es don para el mundo y para la Iglesia.
Unidas y unidos en la tarea de llevarlo adelante.
Beatriz Acosta Mesa odn
y Equipo General