Domingo, 12 Julho 2009  
    "Analisar a memória apresentada pelo Governo Geral."
 
 
 

Comunicação nº 11

 
 
 
 
 

MEMORIA DEL EQUIPO GENERAL

II. DIAGNÓSTICO Y MIRADA PROSPECTIVA

 

PROCESOS

Teniendo en cuenta los procesos expresados en el Proyecto del Gobierno General 2003- 2009 y las prioridades señaladas a partir de la VII Asamblea General, en esta segunda parte de la memoria realizamos el diagnóstico del estado actual de la Compañía. Señalamos también los pasos a seguir de cara a los próximos seis años: 2009- 2015.

2. Servicio educativo

2.1. Nuevos desafíos educativos

2.1.1. Diagnóstico

La reflexión sobre la misión educativa de la Compañía de María que, desde los diferentes contextos y plataformas, hemos realizado con motivo de la celebración de los Cuatrocientos años, nos ha permitido ahondar en los desafíos que consideramos más significativos de nuestro hoy:

  • Hacer presente a Dios en nuestro mundo plural e interreligioso
  • Construir un mundo con rostro más humano: educación e inclusión
  • Conectar con el mundo de los jóvenes y sus proyectos
  • Trabajar por una educación integral e integradora
  • Discernir para buscar en cada momento lo que es el mayor servicio
  • Crear comunidad educativa en torno a un proyecto común
  • Generar, junto con otros y otras, espacios de humanización y buena noticia en nuestro mundo
  • Hacer de nuestras vidas un referente de anuncio y canto agradecido

Un trabajo importante de este período, a nivel de Compañía universal, ha sido  poner de manifiesto: cuáles son estos desafíos; profundizar en ellos; tomarnos el pulso sobre qué prácticas educativas estamos realizando para abordarlos; enriquecernos con las aportaciones y actuaciones de cada contexto y concretar caminos de respuesta. El Libro “La misión educativa de la Compañía de María: desafíos y respuestas(1), fruto de la reflexión de muchos grupos y comunidades educativas de los diferentes países, recoge todo ello y nos señala las pistas para seguir avanzando desde un horizonte común.

El “I Encuentro Internacional de dirección y gestión de Centros de Educación Formal: valoración de la práctica – líneas de futuro” (México 2007), también nos permitió ahondar, entre otros aspectos, en lo que supone hoy “una educación de calidad que dé respuesta a las necesidades profundas del ser humano, lo prepare para desempeñar con responsabilidad sus compromisos como persona, ciudadano y ser que forma parte del universo” y señalar maneras concretas de seguir avanzando(2).

Además de esta reflexión y análisis de nuestra práctica educativa, hemos podido constatar, en el contacto con las diferentes realidades de la Compañía, lo siguiente:

  • La hondura y flexibilidad del Carisma educativo de la Compañía de María para adaptarse a los diferentes contextos y para aportar su especificidad y dejarse enriquecer por ellos.
    En este sentido percibimos que, en general, desde las distintas plataformas, proyectos o grupos en los que estamos presentes, se trata de responder educativamente a los desafíos que cada realidad plantea. Para ello se han ido adecuando unas, buscando otras, cambiando metodologías, innovando formas de hacer y de situarse.
  • La significatividad de nuestras presencias, apoyada en diversos factores. Sentimos que en algunos espacios, para que no se diluya, hemos de reforzar la propuesta pedagógica y evangelizadora, así como nuestra calidad de presencia y la coherencia con el Carisma de Juana de Lestonnac.

  • La incidencia de las políticas de cada estado en las posibilidades educativas que como Compañía podemos ofrecer. Esto supone una búsqueda constante para dar respuesta a las leyes, de acuerdo a nuestros valores y enfoque educativo. Además, en unos contextos más que en otros, la lucha por el sostenimiento económico de las obras.

  • Los avances en el trabajo y la formación conjunta laicos-religiosas, como una de las líneas prioritarias de nuestro proyecto apostólico.
  • La conciencia cada vez mayor de que la tarea educativa debe llegar con mayor intensidad a las familias y exalumnos/as, para lo quees necesario poner medios concretos para ello.

  • La importancia de las estructuras que se han ido poniendo en marcha en la mayor parte de los contextos, para asegurar la identidad de las obras y proyectos y dar respuesta tanto a la celeridad y competitividad con la que se mueve el mundo y las sociedades en las que estamos inmersas, como para el mejor aprovechamiento de las posibilidades humanas y de los recursos económicos con los que contamos en este momento.

  • La mayor conciencia de la riqueza de la pluralidad y de la universalidad. Se va dando el paso, en algunos lugares con más esfuerzo que en otros, a la interacción entre las diferentes obras y proyectos. Y, cuando es así, se visualiza la misión de la Compañía como un todo donde se valoran las diversas plataformas como parte de un Cuerpo con dimensión universal.


2.1.2. Mirada prospectiva

De cara al próximo sexenio vemos importante continuar avanzando en la misma dirección, resaltamos lo siguiente:

  • Tener claramente definida, en cada obra o proyecto educativo, una propuesta evangelizadora que responda a la realidad.
  • Evaluar el camino realizado con las familias y exalumnos/as para proyectar nuevos pasos de futuro.
  • Discernir la puesta en marcha de medios que, en cada contexto y como Compañía Universal, pueden ayudar a hacer real la unión de fuerzas y a continuar avanzando conjuntamente para ofrecer un servicio educativo que responda “cada vez mejor” a las necesidades de nuestro tiempo.
  • Reflexionar y poner en práctica las líneas de acción definidas en el libro “La misión de la Compañía de María: desafíos y respuestas” (2007)(3), así como las líneas de futuro expresadas en el libro “Dirección y Gestión de Centros de Educación Formal”(4).

2.2. Inserción en el mundo de la pobreza y la exclusión

2.2.1. Diagnóstico

Mirando el conjunto de la Compañía, podemos afirmar que la educación para la solidaridad es una línea transversal de la mayor parte de nuestros proyectos educativos. Junto a esto, al analizar nuestras presencias concretas en el mundo de la pobreza y exclusión podemos expresar que:

En las Provincias se han vivido procesos de revisión y reestructuración de estas presencias, llegando en algunos casos a no poder dar continuidad a algunas de estas obras. Hemos recibido otras llamadas para realizar fundaciones a las que no hemos podido responder: El Chad, Burundi…
Como ya expresábamos en la VII Asamblea General, nos influyen múltiples factores: nuestra media de edad, el decrecimiento progresivo y la falta de vocaciones en algunos contextos, la necesidad de adecuar la realidad de nuestras obras y presencias al número de las que somos y a las fuerzas que tenemos…(5).

Al mismo tiempo se han hecho esfuerzos por reforzar o abrir otras presencias: El Alto (Bolivia), El Cairo (Egipto), Beirut (Líbano), Dar-es-Salaam (Tanzania), Kalemie (RDC), Ubú (Nicaragua) Villa Tina-Medellín (Colombia)… Hemos iniciado una colaboración con los jesuitas en Santa María de Chiquimula (Guatemala) y definido cómo continuar el proceso en relación a Vietnam y China. Somos conscientes de que son presencias débiles, que exigen por nuestra parte mucha gratuidad, “apoyarnos en la esperanza cristiana que sabe conjugar las dos realidades que nos habitan: fragilidad humana y fortaleza de Dios”(6) y estar abiertas a la evaluación constante que nos va marcando el “paso siguiente” que podemos dar.

Nuestra presencia mantenida en lugares donde la guerra, la violencia y la violación de los derechos humanos forman parte del vivir cotidiano, nos sitúa como Cuerpo en la verdad del Evangelio: entregar la vida hasta el extremo, y nos apela a la responsabilidad colectiva de apoyarnos desde la cercanía y a través de los medios con los que contamos en cada realidad. La comunicación que, desde estas comunidades, se hace llegar a la Compañía Universal, es un medio que nos ayuda a conocer la realidad y a ser más solidarias.

Constatamos al mismo tiempo que existen presencias individuales, la mayor parte de ellas de personas en la etapa de jubilación, en plataformas y proyectos que están muy en contacto con los excluidos de cada lugar, algo que favorece el “caminar con otros y otras empeñados en la misma aventura de construir humanidad”(7) y enriquece el Proyecto Apostólico. Hay religiosas con un compromiso directo en actividades de defensa de los derechos humanos y de los pueblos y en organizaciones de Iglesia que trabajan por la justicia y la paz.

La Fundación Internacional de Solidaridad Compañía de María (FISC), es un gran apoyo para poder mantener estos proyectos entre los más pobres y para favorecer la interrelación y el encuentro entre los diferentes mundos, como una manera de poder incidir y transformar la realidad. La apertura de nuevas delegaciones en América Latina y en África, son un paso en el compromiso de hacer de la FISC una responsabilidad de todas.

 

2.2.2. Mirada prospectiva

Consideramos necesario seguir impulsando “una opción clara y renovada por los pobres”(8) para crecer en sensibilidad, respeto y acogida a cada persona, así como para avanzar en el conocimiento de las nuevas pobrezas que el mundo de hoy está generando y buscar, juntamente con ellos y con otras personas e instituciones, formas de compromiso que den respuesta a sus mayores urgencias educativas, a la  luz de los criterios del Evangelio. Señalamos algunas concreciones:

  • Contar en cada Provincia o Delegación con varias presencias que den respuesta de forma directa al mundo de la pobreza y exclusión, buscando la manera de cuidar la calidad comunitaria y la misión educativa.
  • Desde el gobierno, acompañar especialmente las nuevas formas de inserción y presencia que van surgiendo entre los pobres; conocer y contar con una información sistemática de los Proyectos en los que estamos implicadas como Compañía, aunque no seamos las últimas responsables.
  • Estar en relación con congregaciones, instituciones y grupos que buscan dar respuesta a estas realidades y buscar conjuntamente maneras audaces y proféticas de realizarlo.
  • Evaluar la experiencia de las nuevas formas jurídicas que hemos ido creando para gestionar proyectos u obras apostólicas: fundaciones, asociaciones…
  • Definir, como Compañía Universal, qué lugares son los que necesitan de un mayor apoyo y comprometernos con ellos a nivel universal.
  • Buscar formas de alentar la reflexión y el compromiso, a nivel universal, con los asuntos que tocan con las nuevas sensibilidades y que ayudan a construir un mundo más habitable, justo y humano: ética planetaria e integridad de la creación, equidad e igualdad, derechos de las minorías…
  • Posibilitar, desde las primeras etapas, una formación espiritual y académica que nos haga aptas para el trabajo en contextos de pobreza, marginación y exclusión.
  • Conocer más la FISC: su funcionamiento, el alcance que tiene e implicarnos más en ella. Estudiar, en cada contexto, la manera de articularla con las otras estructuras existentes y dar prioridad al aprovechamiento de los materiales de sensibilización y a la búsqueda de financiación para los proyectos que apoya.

2.3.    Reestructuración de obras

2.3.1. Diagnóstico

En la última Asamblea General ya expresábamos, de una manera general, lo que es la situación actual en cuanto a la reestructuración de obras:
“Los procesos de planificación y de adecuación de nuestras plataformas educativas a la realidad de las que somos y a los desafíos que el mundo de hoy nos plantea, es algo que viene poniéndose en práctica desde hace muchos años… En cuanto al desarrollo de estos procesos, existen diferencias entre unas Provincias y otras: en algunas está muy avanzado, en otras lo están iniciando y hay lugares planteándose cómo abordarlo.
También es un hecho que nuestra realidad externa e interna nos exige mantenernos en una postura de continua búsqueda y discernimiento, por lo que estos procesos son abiertos y elásticos. A veces es más rápida la realidad que el proceso y van surgiendo circunstancias a las que hay que hacer frente simultáneamente”(9)

Es evidente que nuestras obras representan un importante legado, una riqueza a muchos niveles: relacional, de proyección apostólica, de tradición educativa, de patrimonio económico, de visibilidad institucional… Por esto, hace ya bastantes años que hemos ido dando respuesta en cada contexto a cuestionamientos como los siguientes:

  • Con qué personas contamos, laicos y religiosas, para poder ofrecer, a través de nuestros centros y proyectos apostólicos, una educación de calidad acorde a la especificidad de nuestro Carisma y a las exigencias de cada lugar.
  • Cómo organizarnos para asegurar y proteger este patrimonio. En qué manos y de qué manera vamos confiando la administración y/o gestión a otros y en qué forma o bajo qué criterios trabajamos en colaboración con otras instituciones. 
  • Si hemos de renunciar a determinadas obras, cómo podemos gestionar dicho proceso para no empobrecer el patrimonio de la Compañía. Desde el punto de vista de la Compañía Universal se necesitan recursos, sobre todo en aquellos lugares donde las vocaciones aumentan pero no pueden autofinanciarse.
  • Cómo dar respuesta a las necesidades nuevas que vayan surgiendo.

Los procesos de unión de Provincias realizados en estos años, llevan consigo, como es lógico, una nueva reestructuración. La ampliación de las demarcaciones provinciales no resuelve las dificultades que se originan debido al alto promedio de edad de las religiosas, la escasez de recursos económicos en ciertas obras, la falta de personal preparado para algunos servicios, otras carencias… No nos permite llegar a todo pero sí dar respuesta, en complementariedad con los laicos y otras instancias, a lo que, teniendo en cuenta nuestra realidad, consideramos prioritario.
El trabajo realizado por las Comisiones y Grupos Interprovinciales y Provinciales ha favorecido y sigue favoreciendo poner las bases para esa nueva planificación apostólica que, en la mayor parte de estas Provincias recientemente unidas, es necesario hacer a corto y medio plazo.

También somos conscientes de que la perspectiva universal es un criterio que ha de ir adquiriendo cada vez más peso a la hora de planificar la misión. El apoyo y colaboración interprovincial, a través de envíos de personas de unas Provincias a otras, de forma puntual o más permanente, para dar respuesta a desafíos que una realidad sola no podía atender o para ser enriquecida con otros aportes diferentes, es algo que se ha venido poniendo en práctica y que hay que seguir potenciando, señalando con mayor claridad lo que consideramos prioridades para la misión universal.

2.3.2. Mirada prospectiva

Desde el punto de vista de cada Provincia, de cara a los próximos seis años, vemos necesario seguir dando pasos respecto a:

  • La formación conjunta laicos-religiosas, el Proyecto Burdeos pretende ser un apoyo en esta línea.
  • El estudio de la realidad de nuestras obras en cuanto a posibilidades humanas, sostenibilidad económica, estado del inmueble… con el objetivo de buscar la autofinanciación de cada una y discernir de cuántas obras no sostenibles podemos hacernos cargo(10).
  • La adecuación del número de obras a las posibilidades de las que somos y a los apoyos con los que contamos. Definir cuáles no quisiéramos perder y qué otras sería necesario dejar, traspasar, gestionar de manera diferente… buscando con los asesoramientos necesarios la manera de realizarlo y, al mismo tiempo, intentando conservar en la medida de lo posible el patrimonio de la Compañía.
  • La dirección y gestión compartida con los laicos, concretando plazos, tipo de responsabilidad y funciones que se delegan en cada caso y también las que son responsabilidad directa de la Compañía. Posibilitar la formación profesional, pedagógica, espiritual y en nuestro modo de proceder(11).
  • La puesta en marcha de estructuras que impulsen y aseguren la adecuada animación de nuestras obras desde el proyecto educativo de la Compañía, así como la revisión y evaluación sistemática de las mismas para irlas adaptando a los cambios constantes que exige nuestro momento histórico(12).

A nivel de Compañía Universal, en este mundo cada vez más global, vemos la necesidad de reorganizar nuestros recursos con el fin de dar respuesta a los desafíos que como Cuerpo Universal consideramos más acuciantes:

  • Definir criterios a nivel universal, que marquen: las líneas de acción y fórmulas de evaluación que se establecen en cada contexto para responder a la realidad concreta. Poner en práctica las conclusiones de los diversos encuentros internacionales.
  • Discernir la continuidad o no de las presencias apostólicas, teniendo en cuenta su significatividad dentro del Cuerpo de la Compañía y los criterios definidos a nivel universal.

3. Evangelización de jóvenes y pastoral vocacional

3.1. Diagnóstico

En los diferentes encuentros con las Provincias, Delegaciones y Ámbito Inter, éste aspecto ha sido un tema prioritario. Se ha dialogado sobre su centralidad en la misión de la Compañía y sobre los esfuerzos hechos a través del tiempo en este campo. Hemos tomado mayor conciencia de que en el conjunto de nuestras obras y proyectos, el trabajo directo con los jóvenes es minoritario en comparación con los niños y adolescentes que atendemos. Hemos sentido la llamada a revisar en cada contexto las posibilidades existentes, con la certeza de que es posible acompañar a los jóvenes en su búsqueda de sentido y de que podemos ofrecer, desde nuestra espiritualidad, medios para ello. Esto ha exigido afrontar el desánimo por lo desafiante que nos resulta esta misión y por la distancia generacional entre los jóvenes y la mayoría de nosotras. En todos los países se está tratando de dar respuesta a través de diferentes medios. Destacamos algunos:

  • La existencia de comisiones de evangelización de jóvenes y de pastoral juvenil-vocacional. La mayoría de ellas conformadas por religiosas y laicos/as, y con planes y programas estructurados desde nuestra espiritualidad, o en proceso de estructuración.
  • En algunas Provincias se han articulado por zonas de comunidades y proyectos educativos, aunando esfuerzos y recursos apostólicos, para dar respuesta a la evangelización de jóvenes. Al mismo tiempo, se intenta mostrar nuestra manera de vivir y nuestro estilo de educar.
  • La reestructuración de algunas comunidades y el inicio de dos nuevas para, concretamente, dar respuesta a la evangelización de jóvenes. Éstas últimas se han conformado priorizando la participación de las religiosas más jóvenes y de algunas religiosas de otros países.
  • Actividades, campos de trabajo, misiones… que se están llevando a cabo con este objetivo y también con el deseo de acercar los diferentes mundos que hay en nuestra tierra, así como de posibilitar espacios de contraste y sensibilización.
  • El Proyecto Internacional: “Arte, Humanismo y Espiritualidad”, que se puso en marcha con motivo de la celebración de los Cuatrocientos años, como una línea transversal de la formación y evangelización que la Compañía de María ofrece a los y las jóvenes. Es un intento de articular la riqueza de nuestra espiritualidad, las sensibilidades de los jóvenes de hoy, la dimensión de universalidad y el compromiso con los más pobres, para ofrecerles una manera propia de despertar y responder a sus deseos de búsqueda y trascendencia.

3.2. Mirada prospectiva

Desde el camino recorrido, consideramos necesario seguir impulsando estas líneas ya abiertas, algunas de ellas en sintonía con el “paso más” que apuntábamos en el encuentro de Formación (Medellín, 2005)(13), así como ahondar y llevar a la práctica las “pistas de acción” que, sobre este proceso, concretamos en la reflexión educativa realizada con motivo del Cuarto Centenario(14).

También mirando al próximo sexenio, subrayamos el sentido de “urgencia” que, en otros momentos, hemos dado a este proceso y la responsabilidad que esto entraña para todos y todas:


“El anuncio de la buena noticia de Jesús y su Reino a las y los jóvenes es una urgencia, si queremos que su mensaje liberador siga siendo fuente de sentido y esperanza para ellos. Es un desafío y una responsabilidad en la que, con creatividad, lucidez y sin ahorrar esfuerzos, hemos de poner empeño”(15).

Desde aquí, sin perder de vista lo anterior, hacemos énfasis en:

  • La importancia de profundizar en la realidad de los jóvenes y las nuevas culturas y subculturas juveniles para ofrecer una evangelización adecuada a su contexto y características. 
  • La coherencia, calidad y testimonio de nuestra vida, de manera que suscitemos interrogantes y búsqueda de sentido en los jóvenes de hoy.
  • La visibilidad y acogida de las comunidades y la apertura de nuestros espacios apostólicos; que podamos decir: “venid y ved”.
  • La seria preparación teológica y espiritual de las religiosas y laicos que llevan a cabo la evangelización de los jóvenes, para poder dar razón de nuestra fe en diálogo con otras religiones.
  • La responsabilidad compartida de hacer de la evangelización de jóvenes una de nuestras prioridades apostólicas, prestándonos el apoyo universal necesario y posible.
  • La necesidad de contar con una propuesta de evangelización articulada para niños y adolescentes, dado que de su formación depende la apertura y sensibilidad que puedan mostrar en su juventud.
  • El empeño que las generaciones más jóvenes de la Compañía han de poner para trabajar en equipo y mantener relaciones de verdadera ayuda y apoyo entre ellas, dada la trascendencia que esto tiene para el futuro mismo de la Compañía y para la misión de anunciar a Jesús a los jóvenes de nuestro tiempo.

9.    Red Laical.

9.1. Diagnóstico

La Red Laical Compañía de María, como una posibilidad a nivel universal, se empieza a intuir en el XIV Capítulo General y se concreta, en forma de propuesta, en el XV Capítulo General. Son los mismos laicos los que expresan sintonía con el carisma y espiritualidad de Juana de Lestonnac y el deseo de poner medios para que impregne su vida y su tarea cotidiana. Se acuerda llevar a cabo una formación laicos-religiosas y, para ello, “realizar un plan de formación que les ayude a vivir esta identidad y a hacer camino conjunto”(16)

El símbolo de “La Red” define bien estas intuiciones primeras: partir de los grupos que ya existen o pueden surgir en cada nivel local; buscar maneras de coordinación a nivel provincial, favorecer la comunicación y el intercambio; mantener una mirada universal, que combine lo propio de cada contexto con la riqueza de la pluralidad… Flexibilidad, cohesión y unidad son las características que expresan esta primera etapa.

Para nosotras, religiosas, constatar que el Proyecto de Juana de Lestonnac se amplía y va tomando formas diversas nos llena de gozo y, a la vez, es una responsabilidad y un compromiso:

“Hemos experimentado el gozo de sentirnos bebiendo de la misma fuente… hemos sido testigos de su vivencia de la gracia fundante y de la pasión evangelizadora que, desde su vocación laical, les empuja a ‘más’.

Recorrer caminos con ellos y ellas nos hace sentir la urgencia de vivir en profundidad y de expresar nuestra identidad de religiosas; de vivir de forma complementaria el carisma Compañía de María, en el seguimiento de Jesús en una Iglesia de comunión. Ayudarnos mutuamente a crecer en nuestra propia vocación, con una misma espiritualidad, haciendo caminos conjuntos de Evangelio.

Nos comprometemos a potenciar la Red Laical Compañía de María que se está gestando. Buscar juntos y juntas cómo hacerla posible para que sea lazo de comunión y universalidad entre grupos y comunidades diversas, que ayude a cada uno a vivir la misión a la que es llamado”(17).

La línea que se ha seguido a nivel universal, según lo acordado en diferentes momentos con los equipos de gobierno, ha sido el que cada Provincia y Delegación posibilite que la Red avance y se construya, según las posibilidades y deseos de los laicos, con el apoyo de las religiosas que caminan conjuntamente con ellos en la animación y búsquedas. En las visitas hemos podido constatar la dedicación y entusiasmo de las personas comprometidas.

La celebración de los 400 años de aprobación de la Orden por la Iglesia, ha posibilitado la formación y reflexión conjunta y algunos contactos e intercambios por zonas, así como un primer encuentro a nivel universal(18). También la preparación del XVI Capítulo General ha propiciado este deseo de formación conjunta, no solamente para los laicos pertenecientes a la Red sino para todos aquellos que se han querido comprometer en estas actividades.  Valoramos el interés y participación de los laicos y laicas como un aspecto muy positivo en todo el proceso.
En cuanto al desarrollo de la Red Laical, la situación en la actualidad es diferente en cada contexto: en algunos se ha elaborado, conjuntamente con los Laicos, un plan de formación estructurado, que ha dinamizado y motivado tanto la profundización en la vida cristiana desde la espiritualidad de la Compañía, como el compromiso personal y de grupo; en estos países podemos decir que la Red está ya en un periodo de consolidación. En otros lugares el proceso se está iniciando, cuentan con la claridad que sobre la identidad de la Red aportó el I Encuentro Internacional 2007. Y hay otros que desean comenzar pero aún no ha sido posible.

9.2. Mirada prospectiva

De cara a los  próximos años:

  • Continuar promoviendo la Red Laical en los diferentes contextos, como un medio de formación en la fe y de compromiso cristiano.
  • Discernir de qué manera se puede impulsar la Red a nivel de las asociaciones de exalumnas y exalumnos y de otros grupos que tienen relación con la Compañía, como una forma de aunar fuerzas y esfuerzos.
  • Buscar y concretar formas de interrelación e intercambio a nivel de la Compañía Universal, contando con el camino abierto por los grupos que llevan más proceso en la misma.
  • Definir si es el momento de estructurar una coordinación universal de la Red y analizar los criterios para ello.
  • Aprovechar los recursos que ofrecerá el Proyecto Burdeos e impulsar la visita a los lugares significativos para la Compañía, como espacios de renovación espiritual y encuentro con las raíces.

 

 

1.- La Misión educativa de la Compañía de María: desafíos y respuestas. EdiMend, S.A. de C.V. Marzo 2008.

2.-Dirección y gestión de Centros de Educación Formal. Orden de la Compañía de María Nuestra Señora. ODN IV Centenario, 2007, nº 6, p. 32-33; 109-138; 156-157.

3.- La misión de la Compañía de María: desafíos y respuestas. Edimend, S.A. de c.v. 2008, p. 15-24.

4.- Dirección y gestión de Centros de Educación Formal. Orden de la Compañía de María Nuestra Señora. ODN IV Centenario, 2007, nº 6, p. 156-157.

5.- VII Asamblea General. ODN IV Centenario, 2006, nº 3, p. 108.

6.- Congreso mundial para la Vida Consagrada: Pasión por Cristo, pasión por la humanidad. Roma, noviembre de 2005.

7.- La misión educativa de la Compañía de María: desafíos y respuestas, 2008, desafío 3.5, p. 36.

8.- La Formación en la Compañía de María, nuestro modo de proceder. Núcleos que queremos enfatizar. ODN IV Centenario, nº 1, p. 49.

9.- VII Asamblea General 2006, p. 106.

10.-Ver lo que se expresa en este aspecto en el libro “Dirección y Gestión de Centros de Educación Formal” Compañía de María. ODN IV Centenario, nº 6. Líneas de futuro, p. 159.

11.- Ibidem, p. 157-158.

12.- Ibidem, p. 158-159.

13.- Ibidem, pastoral vocacional, p. 56.

14.- La misión de la Compañía de María: desafíos y respuestas. Edimend, S.A. de c.v. 2008, p.20 y 21.

15.- La Formación de la Compañía de María, nuestro modo de proceder. ODN IV Centenario, nº 1, p. 55

16.- XV Capítulo General, p. 173.

17.- XV Ibidem, p. 230- 231.

18.- Una Red en camino. Burdeos, 19 de julio 2007

 
 
         
       
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