PROCESOS
Teniendo en cuenta los procesos expresados
en el Proyecto del Gobierno General 2003- 2009 y las prioridades
señaladas a partir de la VII Asamblea General, en
esta segunda parte de la memoria realizamos el diagnóstico
del estado actual de la Compañía. Señalamos
también los pasos a seguir de cara a los próximos
seis años: 2009- 2015.
2. Servicio educativo
2.1. Nuevos desafíos educativos
2.1.1. Diagnóstico
La reflexión sobre
la misión educativa de la Compañía
de María que, desde los diferentes contextos y plataformas,
hemos realizado con motivo de la celebración de
los Cuatrocientos años, nos ha permitido ahondar
en los desafíos que consideramos más significativos
de nuestro hoy:
- Hacer presente a Dios en nuestro
mundo plural e interreligioso
- Construir un mundo con rostro más
humano: educación e inclusión
- Conectar con el mundo de los jóvenes
y sus proyectos
- Trabajar por una educación
integral e integradora
- Discernir para buscar en cada momento
lo que es el mayor servicio
- Crear comunidad educativa en torno
a un proyecto común
- Generar, junto con otros y otras,
espacios de humanización y buena noticia en nuestro
mundo
- Hacer de nuestras vidas un referente
de anuncio y canto agradecido
Un trabajo importante
de este período, a nivel de Compañía
universal, ha sido poner de manifiesto: cuáles
son estos desafíos; profundizar en ellos; tomarnos
el pulso sobre qué prácticas educativas estamos
realizando para abordarlos; enriquecernos con las aportaciones
y actuaciones de cada contexto y concretar caminos de respuesta.
El Libro “La misión educativa de la Compañía
de María: desafíos y respuestas”(1),
fruto de la reflexión de muchos grupos y comunidades
educativas de los diferentes países, recoge todo
ello y nos señala las pistas para seguir avanzando
desde un horizonte común.
El “I Encuentro
Internacional de dirección y gestión de
Centros de Educación Formal: valoración
de la práctica – líneas de futuro” (México
2007), también nos permitió ahondar, entre
otros aspectos, en lo que supone hoy “una educación
de calidad que dé respuesta a las necesidades
profundas del ser humano, lo prepare para desempeñar
con responsabilidad sus compromisos como persona, ciudadano
y ser que forma parte del universo” y señalar
maneras concretas de seguir avanzando(2).
Además de esta
reflexión y análisis de nuestra práctica
educativa, hemos podido constatar, en el contacto con las
diferentes realidades de la Compañía, lo
siguiente:
-
La hondura y flexibilidad
del Carisma educativo de la Compañía
de María para adaptarse a los diferentes
contextos y para aportar su especificidad y dejarse
enriquecer por ellos.
En este sentido percibimos que, en general, desde
las distintas plataformas, proyectos o grupos en
los que estamos presentes, se trata de responder
educativamente a los desafíos que cada realidad
plantea. Para ello se han ido adecuando unas, buscando
otras, cambiando metodologías, innovando formas
de hacer y de situarse.
-
La
significatividad de nuestras presencias,
apoyada en diversos factores. Sentimos que en
algunos espacios, para que no se diluya, hemos
de reforzar la propuesta pedagógica y
evangelizadora, así como nuestra calidad
de presencia y la coherencia con el Carisma de
Juana de Lestonnac.
-
La
incidencia de las políticas de cada estado
en las posibilidades educativas que como Compañía
podemos ofrecer. Esto supone una búsqueda
constante para dar respuesta a las leyes, de
acuerdo a nuestros valores y enfoque educativo.
Además, en unos contextos más que
en otros, la lucha por el sostenimiento económico
de las obras.
-
Los
avances en el trabajo y la formación conjunta
laicos-religiosas, como una de las líneas
prioritarias de nuestro proyecto apostólico.
-
La conciencia
cada vez mayor de que la tarea educativa debe
llegar con mayor intensidad a las familias y exalumnos/as, para
lo quees necesario poner medios concretos para
ello.
-
La
importancia de las estructuras que se han ido
poniendo en marcha en la mayor parte de
los contextos, para asegurar la identidad de
las obras y proyectos y dar respuesta tanto a
la celeridad y competitividad con la que se mueve
el mundo y las sociedades en las que estamos
inmersas, como para el mejor aprovechamiento
de las posibilidades humanas y de los recursos
económicos con los que contamos en este
momento.
-
La
mayor conciencia de la riqueza de la pluralidad
y de la universalidad. Se va dando el paso,
en algunos lugares con más esfuerzo que
en otros, a la interacción entre las diferentes
obras y proyectos. Y, cuando es así, se
visualiza la misión de la Compañía
como un todo donde se valoran las diversas plataformas
como parte de un Cuerpo con dimensión
universal.
2.1.2. Mirada prospectiva
De cara al próximo
sexenio vemos importante continuar avanzando en la misma
dirección, resaltamos lo siguiente:
-
Tener claramente definida, en
cada obra o proyecto educativo, una propuesta evangelizadora
que responda a la realidad.
-
Evaluar el camino realizado con
las familias y exalumnos/as para proyectar nuevos
pasos de futuro.
-
Discernir la puesta en marcha
de medios que, en cada contexto y como Compañía
Universal, pueden ayudar a hacer real la unión
de fuerzas y a continuar avanzando conjuntamente
para ofrecer un servicio educativo que responda “cada
vez mejor” a las necesidades de nuestro tiempo.
-
Reflexionar y poner en práctica
las líneas de acción definidas en el
libro “La misión de la Compañía
de María: desafíos y respuestas” (2007)(3),
así como las líneas de futuro expresadas
en el libro “Dirección y Gestión
de Centros de Educación Formal”(4).
2.2. Inserción en el mundo
de la pobreza y la exclusión
2.2.1. Diagnóstico
Mirando el conjunto de
la Compañía, podemos afirmar que la educación
para la solidaridad es una línea transversal de
la mayor parte de nuestros proyectos educativos. Junto
a esto, al analizar nuestras presencias concretas en el
mundo de la pobreza y exclusión podemos expresar
que:
En las Provincias se
han vivido procesos de revisión y reestructuración
de estas presencias, llegando en algunos casos a no poder
dar continuidad a algunas de estas obras. Hemos recibido
otras llamadas para realizar fundaciones a las que no hemos
podido responder: El Chad, Burundi…
Como ya expresábamos en la VII Asamblea General,
nos influyen múltiples factores: nuestra media de
edad, el decrecimiento progresivo y la falta de vocaciones
en algunos contextos, la necesidad de adecuar la realidad
de nuestras obras y presencias al número de las
que somos y a las fuerzas que tenemos…(5).
Al mismo tiempo se han
hecho esfuerzos por reforzar o abrir otras presencias:
El Alto (Bolivia), El Cairo (Egipto), Beirut (Líbano),
Dar-es-Salaam (Tanzania), Kalemie (RDC), Ubú (Nicaragua)
Villa Tina-Medellín (Colombia)… Hemos iniciado
una colaboración con los jesuitas en Santa María
de Chiquimula (Guatemala) y definido cómo continuar
el proceso en relación a Vietnam y China. Somos
conscientes de que son presencias débiles, que exigen
por nuestra parte mucha gratuidad, “apoyarnos en
la esperanza cristiana que sabe conjugar las dos realidades
que nos habitan: fragilidad humana y fortaleza de Dios”(6) y
estar abiertas a la evaluación constante que nos
va marcando el “paso siguiente” que podemos
dar.
Nuestra presencia
mantenida en lugares donde la guerra, la violencia
y la violación de los derechos humanos forman
parte del vivir cotidiano, nos sitúa como Cuerpo
en la verdad del Evangelio: entregar la vida hasta el
extremo, y nos apela a la responsabilidad colectiva de
apoyarnos desde la cercanía y a través
de los medios con los que contamos en cada realidad.
La comunicación que, desde estas comunidades,
se hace llegar a la Compañía Universal,
es un medio que nos ayuda a conocer la realidad y a ser
más solidarias.
Constatamos al mismo
tiempo que existen presencias individuales, la
mayor parte de ellas de personas en la etapa de jubilación,
en plataformas y proyectos que están muy en contacto
con los excluidos de cada lugar, algo que favorece el “caminar
con otros y otras empeñados en la misma aventura
de construir humanidad”(7) y
enriquece el Proyecto Apostólico. Hay religiosas
con un compromiso directo en actividades de defensa de
los derechos humanos y de los pueblos y en organizaciones
de Iglesia que trabajan por la justicia y la paz.
La Fundación
Internacional de Solidaridad Compañía de
María (FISC), es un gran apoyo para poder
mantener estos proyectos entre los más pobres
y para favorecer la interrelación y el encuentro
entre los diferentes mundos, como una manera de poder
incidir y transformar la realidad. La apertura de nuevas
delegaciones en América Latina y en África,
son un paso en el compromiso de hacer de la FISC una
responsabilidad de todas.
2.2.2. Mirada prospectiva
Consideramos necesario
seguir impulsando “una opción clara y renovada
por los pobres”(8) para
crecer en sensibilidad, respeto y acogida a cada persona,
así como para avanzar en el conocimiento de las
nuevas pobrezas que el mundo de hoy está generando
y buscar, juntamente con ellos y con otras personas e instituciones,
formas de compromiso que den respuesta a sus mayores urgencias
educativas, a la luz de los criterios del Evangelio.
Señalamos algunas concreciones:
- Contar en cada Provincia o Delegación
con varias presencias que den respuesta de forma
directa al mundo de la pobreza y exclusión,
buscando la manera de cuidar la calidad comunitaria
y la misión educativa.
- Desde el gobierno, acompañar
especialmente las nuevas formas de inserción
y presencia que van surgiendo entre los pobres; conocer
y contar con una información sistemática
de los Proyectos en los que estamos implicadas como
Compañía, aunque no seamos las últimas
responsables.
- Estar en relación con congregaciones,
instituciones y grupos que buscan dar respuesta a
estas realidades y buscar conjuntamente maneras audaces
y proféticas de realizarlo.
- Evaluar la experiencia de las
nuevas formas jurídicas que hemos ido creando
para gestionar proyectos u obras apostólicas:
fundaciones, asociaciones…
- Definir, como Compañía
Universal, qué lugares son los que necesitan
de un mayor apoyo y comprometernos con ellos a nivel
universal.
- Buscar formas de alentar la reflexión
y el compromiso, a nivel universal, con los asuntos
que tocan con las nuevas sensibilidades y que ayudan
a construir un mundo más habitable, justo
y humano: ética planetaria e integridad de
la creación, equidad e igualdad, derechos
de las minorías…
- Posibilitar, desde las primeras
etapas, una formación espiritual y académica
que nos haga aptas para el trabajo en contextos de
pobreza, marginación y exclusión.
- Conocer más la FISC: su
funcionamiento, el alcance que tiene e implicarnos
más en ella. Estudiar, en cada contexto, la
manera de articularla con las otras estructuras existentes
y dar prioridad al aprovechamiento de los materiales
de sensibilización y a la búsqueda
de financiación para los proyectos que apoya.
2.3. Reestructuración
de obras
2.3.1. Diagnóstico
En la última Asamblea
General ya expresábamos, de una manera general,
lo que es la situación actual en cuanto a la reestructuración
de obras:
“Los procesos de planificación y de adecuación
de nuestras plataformas educativas a la realidad de las
que somos y a los desafíos que el mundo de hoy nos
plantea, es algo que viene poniéndose en práctica
desde hace muchos años… En cuanto al desarrollo
de estos procesos, existen diferencias entre unas Provincias
y otras: en algunas está muy avanzado, en otras
lo están iniciando y hay lugares planteándose
cómo abordarlo.
También es un hecho que nuestra realidad externa
e interna nos exige mantenernos en una postura de continua
búsqueda y discernimiento, por lo que estos procesos
son abiertos y elásticos. A veces es más
rápida la realidad que el proceso y van surgiendo
circunstancias a las que hay que hacer frente simultáneamente”(9)
Es evidente que nuestras
obras representan un importante legado, una riqueza a muchos
niveles: relacional, de proyección apostólica,
de tradición educativa, de patrimonio económico,
de visibilidad institucional… Por esto, hace ya
bastantes años que hemos ido dando respuesta
en cada contexto a cuestionamientos como los siguientes:
-
Con qué personas
contamos, laicos y religiosas, para poder ofrecer,
a través de nuestros centros y proyectos
apostólicos, una educación de calidad
acorde a la especificidad de nuestro Carisma y
a las exigencias de cada lugar.
-
Cómo
organizarnos para asegurar y proteger este patrimonio.
En qué manos y de qué manera vamos
confiando la administración y/o gestión
a otros y en qué forma o bajo qué criterios
trabajamos en colaboración con otras instituciones.
-
Si hemos
de renunciar a determinadas obras, cómo
podemos gestionar dicho proceso para no empobrecer
el patrimonio de la Compañía. Desde
el punto de vista de la Compañía
Universal se necesitan recursos, sobre todo en
aquellos lugares donde las vocaciones aumentan
pero no pueden autofinanciarse.
-
Cómo
dar respuesta a las necesidades nuevas que vayan
surgiendo.
Los procesos de unión
de Provincias realizados en estos años, llevan
consigo, como es lógico, una nueva reestructuración.
La ampliación de las demarcaciones provinciales
no resuelve las dificultades que se originan debido al
alto promedio de edad de las religiosas, la escasez de
recursos económicos en ciertas obras, la falta
de personal preparado para algunos servicios, otras carencias… No
nos permite llegar a todo pero sí dar respuesta,
en complementariedad con los laicos y otras instancias,
a lo que, teniendo en cuenta nuestra realidad, consideramos
prioritario.
El trabajo realizado por las Comisiones y Grupos Interprovinciales
y Provinciales ha favorecido y sigue favoreciendo poner
las bases para esa nueva planificación apostólica
que, en la mayor parte de estas Provincias recientemente
unidas, es necesario hacer a corto y medio plazo.
También somos
conscientes de que la perspectiva universal es un
criterio que ha de ir adquiriendo cada vez más peso a
la hora de planificar la misión. El apoyo y colaboración
interprovincial, a través de envíos de personas
de unas Provincias a otras, de forma puntual o más
permanente, para dar respuesta a desafíos que una
realidad sola no podía atender o para ser enriquecida
con otros aportes diferentes, es algo que se ha venido
poniendo en práctica y que hay que seguir potenciando,
señalando con mayor claridad lo que consideramos
prioridades para la misión universal.
2.3.2. Mirada
prospectiva
Desde el punto de vista
de cada Provincia, de cara a los próximos seis años,
vemos necesario seguir dando pasos respecto a:
- La formación conjunta laicos-religiosas,
el Proyecto Burdeos pretende ser un apoyo en esta
línea.
- El estudio de la realidad de nuestras
obras en cuanto a posibilidades humanas, sostenibilidad
económica, estado del inmueble… con
el objetivo de buscar la autofinanciación
de cada una y discernir de cuántas obras no
sostenibles podemos hacernos cargo(10).
- La adecuación del número
de obras a las posibilidades de las que somos y a
los apoyos con los que contamos. Definir cuáles
no quisiéramos perder y qué otras sería
necesario dejar, traspasar, gestionar de manera diferente… buscando
con los asesoramientos necesarios la manera de realizarlo
y, al mismo tiempo, intentando conservar en la medida
de lo posible el patrimonio de la Compañía.
- La dirección y gestión
compartida con los laicos, concretando plazos, tipo
de responsabilidad y funciones que se delegan en
cada caso y también las que son responsabilidad
directa de la Compañía. Posibilitar
la formación profesional, pedagógica,
espiritual y en nuestro modo de proceder(11).
- La puesta en marcha de estructuras
que impulsen y aseguren la adecuada animación
de nuestras obras desde el proyecto educativo de
la Compañía, así como la revisión
y evaluación sistemática de las mismas
para irlas adaptando a los cambios constantes que
exige nuestro momento histórico(12).
A nivel de Compañía Universal,
en este mundo cada vez más global, vemos la necesidad
de reorganizar nuestros recursos con el fin de dar respuesta
a los desafíos que como Cuerpo Universal consideramos
más acuciantes:
- Definir criterios a nivel universal,
que marquen: las líneas de acción y
fórmulas de evaluación que se establecen
en cada contexto para responder a la realidad concreta.
Poner en práctica las conclusiones de los
diversos encuentros internacionales.
- Discernir la continuidad o
no de las presencias apostólicas, teniendo
en cuenta su significatividad dentro del Cuerpo de
la Compañía y los criterios definidos
a nivel universal.
3. Evangelización de
jóvenes y pastoral vocacional
3.1. Diagnóstico
En los diferentes encuentros
con las Provincias, Delegaciones y Ámbito Inter, éste
aspecto ha sido un tema prioritario. Se ha dialogado sobre
su centralidad en la misión de la Compañía
y sobre los esfuerzos hechos a través del tiempo
en este campo. Hemos tomado mayor conciencia de que en
el conjunto de nuestras obras y proyectos, el trabajo directo
con los jóvenes es minoritario en comparación
con los niños y adolescentes que atendemos. Hemos
sentido la llamada a revisar en cada contexto las posibilidades
existentes, con la certeza de que es posible acompañar
a los jóvenes en su búsqueda de sentido y
de que podemos ofrecer, desde nuestra espiritualidad, medios
para ello. Esto ha exigido afrontar el desánimo
por lo desafiante que nos resulta esta misión y
por la distancia generacional entre los jóvenes
y la mayoría de nosotras. En todos los países
se está tratando de dar respuesta a través
de diferentes medios. Destacamos algunos:
- La existencia de comisiones
de evangelización de jóvenes y de
pastoral juvenil-vocacional. La mayoría
de ellas conformadas por religiosas y laicos/as,
y con planes y programas estructurados desde nuestra
espiritualidad, o en proceso de estructuración.
- En algunas Provincias se han
articulado por zonas de comunidades y proyectos
educativos, aunando esfuerzos y recursos apostólicos,
para dar respuesta a la evangelización de
jóvenes. Al mismo tiempo, se intenta mostrar
nuestra manera de vivir y nuestro estilo de educar.
- La reestructuración
de algunas comunidades y el inicio de dos
nuevas para, concretamente, dar respuesta a la
evangelización de jóvenes. Éstas últimas
se han conformado priorizando la participación
de las religiosas más jóvenes y de
algunas religiosas de otros países.
- Actividades, campos de trabajo,
misiones… que se están llevando
a cabo con este objetivo y también con el
deseo de acercar los diferentes mundos que hay
en nuestra tierra, así como de posibilitar
espacios de contraste y sensibilización.
- El Proyecto Internacional: “Arte,
Humanismo y Espiritualidad”, que se
puso en marcha con motivo de la celebración
de los Cuatrocientos años, como una línea
transversal de la formación y evangelización
que la Compañía de María ofrece
a los y las jóvenes. Es un intento de articular
la riqueza de nuestra espiritualidad, las sensibilidades
de los jóvenes de hoy, la dimensión
de universalidad y el compromiso con los más
pobres, para ofrecerles una manera propia de despertar
y responder a sus deseos de búsqueda y trascendencia.
3.2. Mirada
prospectiva
Desde el camino recorrido,
consideramos necesario seguir impulsando estas líneas
ya abiertas, algunas de ellas en sintonía con el “paso
más” que apuntábamos en el encuentro
de Formación (Medellín, 2005)(13),
así como ahondar y llevar a la práctica
las “pistas de acción” que,
sobre este proceso, concretamos en la reflexión
educativa realizada con motivo del Cuarto Centenario(14).
También mirando
al próximo sexenio, subrayamos el sentido de “urgencia” que,
en otros momentos, hemos dado a este proceso y la responsabilidad
que esto entraña para todos y todas:
“El anuncio de la buena noticia de Jesús
y su Reino a las y los jóvenes es una urgencia,
si queremos que su mensaje liberador siga siendo fuente
de sentido y esperanza para ellos. Es un desafío
y una responsabilidad en la que, con creatividad, lucidez
y sin ahorrar esfuerzos, hemos de poner empeño”(15).
Desde aquí, sin
perder de vista lo anterior, hacemos énfasis en:
- La importancia de profundizar
en la realidad de los jóvenes y las nuevas
culturas y subculturas juveniles para ofrecer una
evangelización adecuada a su contexto y características.
- La coherencia, calidad y testimonio
de nuestra vida, de manera que suscitemos interrogantes
y búsqueda de sentido en los jóvenes
de hoy.
- La visibilidad y acogida de las
comunidades y la apertura de nuestros espacios apostólicos;
que podamos decir: “venid y ved”.
- La seria preparación teológica
y espiritual de las religiosas y laicos que llevan
a cabo la evangelización de los jóvenes,
para poder dar razón de nuestra fe en diálogo
con otras religiones.
- La responsabilidad compartida
de hacer de la evangelización de jóvenes
una de nuestras prioridades apostólicas, prestándonos
el apoyo universal necesario y posible.
- La necesidad de contar con una
propuesta de evangelización articulada para
niños y adolescentes, dado que de su formación
depende la apertura y sensibilidad que puedan mostrar
en su juventud.
- El empeño que las generaciones
más jóvenes de la Compañía
han de poner para trabajar en equipo y mantener relaciones
de verdadera ayuda y apoyo entre ellas, dada la trascendencia
que esto tiene para el futuro mismo de la Compañía
y para la misión de anunciar a Jesús
a los jóvenes de nuestro tiempo.
9. Red Laical.
9.1. Diagnóstico
La Red Laical Compañía
de María, como una posibilidad a nivel universal,
se empieza a intuir en el XIV Capítulo General y
se concreta, en forma de propuesta, en el XV Capítulo
General. Son los mismos laicos los que expresan sintonía
con el carisma y espiritualidad de Juana de Lestonnac y
el deseo de poner medios para que impregne su vida y su
tarea cotidiana. Se acuerda llevar a cabo una formación
laicos-religiosas y, para ello, “realizar un plan
de formación que les ayude a vivir esta identidad
y a hacer camino conjunto”(16)
El símbolo de “La
Red” define bien estas intuiciones primeras:
partir de los grupos que ya existen o pueden surgir en
cada nivel local; buscar maneras de coordinación
a nivel provincial, favorecer la comunicación
y el intercambio; mantener una mirada universal, que
combine lo propio de cada contexto con la riqueza de
la pluralidad… Flexibilidad, cohesión y
unidad son las características que expresan esta
primera etapa.
Para nosotras, religiosas,
constatar que el Proyecto de Juana de Lestonnac se amplía
y va tomando formas diversas nos llena de gozo y, a la
vez, es una responsabilidad y un compromiso:
“Hemos experimentado
el gozo de sentirnos bebiendo de la misma fuente… hemos
sido testigos de su vivencia de la gracia fundante
y de la pasión evangelizadora que, desde su
vocación laical, les empuja a ‘más’.
Recorrer caminos con
ellos y ellas nos hace sentir la urgencia de vivir en
profundidad y de expresar nuestra identidad de religiosas;
de vivir de forma complementaria el carisma Compañía
de María, en el seguimiento de Jesús en
una Iglesia de comunión. Ayudarnos mutuamente
a crecer en nuestra propia vocación, con una misma
espiritualidad, haciendo caminos conjuntos de Evangelio.
Nos comprometemos a
potenciar la Red Laical Compañía de María
que se está gestando. Buscar juntos y juntas cómo
hacerla posible para que sea lazo de comunión
y universalidad entre grupos y comunidades diversas,
que ayude a cada uno a vivir la misión a la que
es llamado”(17).
La línea que se
ha seguido a nivel universal, según lo acordado
en diferentes momentos con los equipos de gobierno, ha
sido el que cada Provincia y Delegación posibilite
que la Red avance y se construya, según
las posibilidades y deseos de los laicos, con el apoyo
de las religiosas que caminan conjuntamente con ellos en
la animación y búsquedas. En las visitas
hemos podido constatar la dedicación y entusiasmo
de las personas comprometidas.
La celebración
de los 400 años de aprobación de la Orden
por la Iglesia, ha posibilitado la formación y reflexión
conjunta y algunos contactos e intercambios por zonas,
así como un primer encuentro a nivel universal(18).
También la preparación del XVI Capítulo
General ha propiciado este deseo de formación conjunta,
no solamente para los laicos pertenecientes a la Red sino
para todos aquellos que se han querido comprometer en estas
actividades. Valoramos el interés y participación
de los laicos y laicas como un aspecto muy positivo en
todo el proceso.
En cuanto al desarrollo de la Red Laical, la situación
en la actualidad es diferente en cada contexto: en algunos
se ha elaborado, conjuntamente con los Laicos, un plan
de formación estructurado, que ha dinamizado y motivado
tanto la profundización en la vida cristiana desde
la espiritualidad de la Compañía, como el
compromiso personal y de grupo; en estos países
podemos decir que la Red está ya en un periodo de
consolidación. En otros lugares el proceso se está iniciando,
cuentan con la claridad que sobre la identidad de la Red
aportó el I Encuentro Internacional 2007. Y hay
otros que desean comenzar pero aún no ha sido posible.
9.2. Mirada
prospectiva
De cara a los próximos
años:
-
Continuar promoviendo la Red Laical
en los diferentes contextos, como un medio de formación
en la fe y de compromiso cristiano.
-
Discernir de qué manera
se puede impulsar la Red a nivel de las asociaciones
de exalumnas y exalumnos y de otros grupos que tienen
relación con la Compañía, como
una forma de aunar fuerzas y esfuerzos.
-
Buscar y concretar formas de interrelación
e intercambio a nivel de la Compañía
Universal, contando con el camino abierto por los
grupos que llevan más proceso en la misma.
-
Definir si es el momento de estructurar
una coordinación universal de la Red y analizar
los criterios para ello.
-
Aprovechar los recursos que ofrecerá el
Proyecto Burdeos e impulsar la visita a los lugares
significativos para la Compañía, como
espacios de renovación espiritual y encuentro
con las raíces.
1.- La
Misión educativa de la Compañía
de María: desafíos y respuestas. EdiMend,
S.A. de C.V. Marzo 2008.
2.-Dirección
y gestión de Centros de Educación Formal.
Orden de la Compañía de María
Nuestra Señora. ODN IV Centenario, 2007, nº 6,
p. 32-33; 109-138; 156-157.
3.- La misión
de la Compañía de María: desafíos
y respuestas. Edimend, S.A. de c.v. 2008, p. 15-24.
4.- Dirección y gestión
de Centros de Educación Formal. Orden de la Compañía
de María Nuestra Señora. ODN IV Centenario,
2007, nº 6, p. 156-157.
5.- VII Asamblea General. ODN IV
Centenario, 2006, nº 3, p. 108.
6.- Congreso mundial para la Vida Consagrada:
Pasión por Cristo, pasión por la humanidad.
Roma, noviembre de 2005.
7.- La misión
educativa de la Compañía de María:
desafíos y respuestas, 2008, desafío 3.5,
p. 36.
8.- La Formación
en la Compañía de María, nuestro
modo de proceder. Núcleos que queremos enfatizar.
ODN IV Centenario, nº 1, p. 49.
9.- VII Asamblea General
2006, p. 106.
10.-Ver lo que se expresa
en este aspecto en el libro “Dirección y
Gestión de Centros de Educación Formal” Compañía
de María. ODN IV Centenario, nº 6. Líneas
de futuro, p. 159.
11.- Ibidem, p. 157-158.
12.- Ibidem, p. 158-159.
13.- Ibidem, pastoral
vocacional, p. 56.
14.- La misión
de la Compañía de María: desafíos
y respuestas. Edimend, S.A. de c.v. 2008, p.20 y 21.
15.- La Formación
de la Compañía de María, nuestro
modo de proceder. ODN IV Centenario, nº 1, p. 55
16.- XV Capítulo
General, p. 173.
17.- XV Ibidem, p.
230- 231.
18.- Una Red en camino.
Burdeos, 19 de julio 2007
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