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Comunicación nº 5
Roma, 5 de julio de 2009
Hoy hemos comenzado la jornada compartiendo la eucaristía dominical, preparada por las Capitulares de la República Democrática del Congo, en nombre de las hermanas de Kenya y Tanzania y presidida por Alexander Zatyrka sj.
Al entrar a la sala capitular recibimos el documento de trabajo elaborado con los aportes de los capítulos provinciales y que nos servirá de base para la reflexión de los próximos días. Posteriormente un mimo, a la luz del Art. XIII, 3 de las constituciones ambientó el tema que profundizaríamos por la mañana: Comunicación y nuevas tecnologías.
Después de recibir las indicaciones de trabajo, tuvimos un tiempo de reflexión personal. En grupos, integrados por personas de diferentes procedencias, llegamos a formular los compromisos con relación al tema tratado. El secretario o secretaria de cada grupo expuso a la asamblea los compromisos consensuados.
Las reflexiones compartidas nos hablaron de la necesidad de descubrir que, como educadores y educadoras, estamos llamados a acompañar a las personas en el uso apropiado, responsable, útil, crítico y ético de la tecnología, como un medio que ayude a la construcción de la identidad personal desde los más auténticos valores humanos. Esta necesidad, mirada en clave cristiana, dio origen a una invitación: transformarnos en “TECNOMISTAGOGOS”. Palabra nueva creada en uno de los grupos y que tuvo resonancia en la asamblea.
Tras la comida y el tiempo de descanso, se nos introdujo al trabajo de la tarde en el tema: Interculturalidad y solidaridad / Inserción en el mundo de la pobreza y exclusión. Miriam Berengué, encargada de Proyectos de la FISC, nos presentó la incidencia que esta ha tenido, entre los años 2002 a 2008, en los distintos países. A continuación con una metodología similar a la de la mañana, abordamos el tema propuesto.
Destacamos de la reflexión de la tarde un sentir común: la solidaridad que tenemos que vivir y por la que nos tenemos que caracterizar es la que brota del encuentro con Jesús en el Evangelio, empieza por los más cercanos y va hasta más allá de las fronteras, conectándonos en la realidad de ser Compañía de María Universal.El trabajo del día nos dejó con muchas resonancias en el corazón, alegría, sentido de profunda comunión, convicción de que estamos haciendo camino común, apertura al discernimiento en vistas al futuro… Fue realmente significativa la constatación de las coincidencias en los aportes de los diferentes grupos… Nos une un carisma… un proyecto… una mirada común… una perspectiva de futuro en la que cada uno, desde su propio contexto y en su tarea concreta va haciendo posible la unidad en la diversidad.
Y para culminar, algo que nos tocara el corazón y nos hiciera mirar nuevamente nuestro horizonte de sentido, el Reino: la presentación del audiovisual La última oración, renovado por Cristina Sanz odn como aporte al Capítulo. “Escuchar” hoy las palabras de Santa Juana cuando recogía su vida, nos interpela y nos hace responsables de esa obra que empezó ella hace más de 400 años. ¡Ahora está en nuestra manos seguir dándole continuidad!..