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Roma, 30 de Julio de 2009Comunicación nº 24
Al iniciar el día cantábamos en la oración:
Y aún seguimos en tu Camino, Dios hecho hombre, Maestro y Guía,
y aún vivimos tan convencidos que sólo el Reino es nuestra utopía.
Y aún seguimos enamorados de tu Persona y de tu Proyecto,
y aún reímos y aún cantamos, tan obstinados de un mundo nuevo…agradeciendo al Señor la experiencia de familia religiosa vivida en el día de ayer y preparándonos para reflexionar los puntos pendientes del documento final.
Oramos al Espíritu con una oración del P. Rahner:
“¿Cuándo creemos en el Espíritu Santo?
Cuando tenemos una esperanza total en la vida,
a pesar de nuestras caídas y nuestras dudas.
Cuando se siente la desesperación y, sin embargo,
se experimenta un consuelo interior que nadie nos puede quitar.
Cuando nos entregamos sin condiciones
y cuando el caer se convierte en un verdadero estar de pie.
Cuando en el fondo de nuestros interrogantes y nuestros conocimientos
nos sentimos abrazados por un misterio que nos acoge y nos salva
y que experimentamos como el fondo más profundo y auténtico de nuestro ser.
Cuando vivimos las experiencias fragmentarias del amor, la belleza y la alegría,
como promesa del amor, la belleza y la alegría plena que un día recibiremos junto a Dios.
Cuando somos capaces de orar en medio de las tinieblas y el silencio,
sabiendo que siempre somos escuchados,
aunque no percibamos una respuesta que se pueda razonar.”Durante la mañana pasamos de nuevo por el corazón el documento y expresamos las sugerencias que consideramos importantes para enriquecer el contenido del mismo.
Dedicamos la tarde a precisar la composición del próximo Capítulo General con base en algunas propuestas. Para esto tuvimos en cuenta una proyección estadística de la Compañía hacia el año 2015.
La Eucaristía fue preparada por Marta Lucia Sánchez quien reside en el Perú. El P. José Adolfo González sj, colombiano, resaltó en su homilía la llamada a continuar el discernimiento espiritual en lo cotidiano de la vida que, como nos dice el evangelio de hoy, siempre será un ejercicio de “sacar lo nuevo y lo antiguo”. La lectura de la carta enviada por la comunidad de Lima para esta ocasión fue también muy significativa. La transcribimos al final de esta comunicación porque creemos expresa el sentimiento de todas las comunidades.Terminamos el día con una despedida, en la que agradecimos a la Comunidad de la Casa Generalicia y a las demás hermanas que han ayudado en este tiempo en la marcha de todo lo necesario para el Capítulo. Los mimos y las nuevas tecnologías, nos ayudaron a hacer memoria de lo vivido con humor y alegría. Gracias, fue la palabra que más resonó en el espacio de la fiesta.
Lima, 30 de Julio de 2009
Muy queridas Hermanas Capitulares:
Desde esta “Pequeña Compañía” que somos en el Perú nos unimos a la Eucaristía de este 30 de Julio, cuando terminan de recoger la experiencia de esta gracia que ha sido el Capítulo, y se preparan a encontrar maneras de contagiarla a toda la Compañía.
Queremos disponernos a acoger con ojos y oídos nuevos, las intuiciones que el Espíritu haya confirmado en su trabajo orante de este mes. Con la convicción de que Dios quiere seguir contando con la Compañía de maneras cada vez más sencillas y evangélicas, para hacer presente el Reino en este mundo complejo y apasionante que nos está tocando vivir.
GRACIAS por el trabajo realizado, por las comunicaciones, las fotos, los videos, que nos han permitido seguirlas, hacer “composición de lugar” y poner rostros a la oración con que las hemos acompañado.
A María le decimos al empezar esta nueva etapa:
Ven con nosotras al caminar, Santa María, Ven!Todo nuestro cariño!
Hermanas de la Comunidad de Lima