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Roma, 22 de Julio de 2009Comunicación nº 17
La oración comunitaria de esta mañana nos recordó al pueblo albanés y nos hizo presente a Nuestra Señora del Buen Consejo cuya imagen, según la tradición, vino de Scutari a Genazzano. A ella le pedimos que acompañe el discernimiento para la elección del Equipo.
Nuestras reflexiones de hoy han girado en torno a la formación inicial y permanente. A partir de un estudio personal de lo que aparece en el documento de trabajo y en la memoria del Equipo General sobre este tema, intentamos precisar algunos compromisos y aspectos importantes sobre el mismo, para compartir y analizar en los grupos y luego en la asamblea.
Antes de la plenaria un mimo nos recordó la Const. 4 del Art. VII mostrando en escena que la formación permanente es responsabilidad de todas.
Nuevamente se centró la reflexión en la calidad de la vida comunitaria apostólica, en los medios que las mismas Constituciones nos proponen como camino de radicalidad en el seguimiento de Jesús. Nos quedó la convicción de que en la Compañía, la formación es un proceso que nos va configurando a lo largo de toda la vida, una manera de situarnos desde nuestro ser de educadoras.
Celebramos la Eucaristía en la Basílica de Santa Agnese, parroquia a la que pertenecemos. El P. Vittore Boccardi, sacramentino, narró la historia de esta joven mártir de la Iglesia de Roma, sepultada en este mismo lugar, quien aceptó el martirio en defensa de su fe. Con cantos entonados en albanés concluimos la celebración eucarística.