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Comunicación nº 13
Roma, 14 de julio de 2009
Con el P. Marcos Recolons sj, quien nos motivó para entrar en el discernimiento durante estos días de elección, iniciamos la jornada.
Extractamos de su exposición algunos párrafos relevantes:El Espíritu Santo y la elección: me ha gustado leer lo que dice Sta. Juana de Lestonnac sobre la importancia de la elección de la Madre Primera: “Así como la cabeza del cuerpo humano es la parte más importante, para su buen estado y gobierno, así también en esta Compañía si la Superiora es como debe, el resto del Cuerpo estará sano y vigoroso y efectuará las funciones que requiere su espíritu e Instituto” (Fórmula elecciones, Cap. I.R. 1).
Quiero fijarme especialmente en otro texto: “que cada una ponga más su esperanza en esta gracia de Dios, que en toda su diligencia e industria” (Fórmula elecciones, Cap. I.R.6). Después de haber vivido hace poco tiempo el discernimiento para la elección de nuestro Superior General les digo: fíense del Espíritu Santo que las guiará, si todas ponen de su parte con honestidad el esfuerzo que deben poner. Cada una debe confiar en que el Espíritu Santo la guiará personalmente, por eso se debe resistir a la tentación de preguntar a otra: ¿por quién vas a votar? Esto indica que no se confía bastante en el Espíritu y se busca otra fuente de inspiración.Naturaleza del discernimiento: discernimiento viene de discernir, “distinguir algo de otra cosa”, señalando la diferencia que hay entre ellas. En su etimología se refiere a lo que se hace con el cedazo o cernidor para separar la arena fina de la gruesa o la harina del granillo que aún no está bien molido. ¿Qué van a separar ustedes? Se trata de distinguir mociones, inspiraciones que me llevan a votar por esta o aquella hermana en la elección de la Superiora General. Separar las mociones que vienen del buen espíritu de las que vienen del mal espíritu.
Condiciones para una buena elección: lo fundamental está expresado sintéticamente en las Constituciones, cuando dicen: “la reflexión y la libertad interior preservarán de toda clase de presión y conducirán a un verdadero discernimiento de las informaciones recogidas”. En definitiva tener libertad interior, indiferencia, no inclinarse más hacía un lado que a otro hasta “sentir” qué elección será para mayor gloria y alabanza de Dios nuestro Señor. Todo esto es un trabajo interior, una verdadera conquista que, con la gracia de Dios, hemos de lograr.
Les propongo tres reflexiones que conviene hacer para lograr esta libertad interior:
- “Todas son simpáticas”: Nuestro modo de proceder en la elección considera una votación de sondeo. Puede ocurrir que al escuchar algún nombre se experimente rechazo o se piense que no vale la pena tomarlo en cuenta. Si esto ocurre, hay que examinar con cuidado por qué. Nuestra sensibilidad es muy complicada y hay personas que nos son simpáticas y otras no. Debemos buscar seriamente las razones positivas que pueden llevar a otras hermanas a proponerlas. No hemos de cesar en el examen hasta encontrar en ellas cualidades que justifiquen que sea propuesta. Este esfuerzo forma parte del liberarse de las afecciones desordenadas.
- “Arriar banderas”: Siempre que una idea santa y buena: la pobreza, la oración, la observancia religiosa,… se transforma de un ideal, en una bandera, ésta se levanta para golpear con su mástil la cabeza de alguien. Es muy bueno que tengamos fuertes ideales que nos muevan, incluso para que nuestro Instituto sea más auténtico, pero si se convierten en una ideología que nos lleva a juzgar a los demás y nos quita la libertad, es señal de que allí se ha metido el mal espíritu.Para librarnos de las afecciones desordenadas y llegar al equilibrio, a la libertad interior necesaria para una buena elección, debemos arriar nuestras banderas, desarmarnos frente a las demás y no clasificar desde criterios ideológicos o excluyentes.
- “No tomar el rábano por las hojas”: esta típica expresión castellana quiere decir "interpretar algo torcida o equivocadamente, confundiendo lo accesorio con lo fundamental". Si quiero cosechar rábanos en una tierra seca y dura y agarro las hojas y tiro, me quedaré con las hojas, con lo accesorio y no sacaré el rábano, que es lo fundamental. ¿Qué es lo fundamental en la elección de la superiora general? Nos lo dice Juana de Lestonnac: ya que no existe una superiora que tenga todas las cualidades, se pide que tenga "al menos las más esenciales: una honradez intachable, juicio sereno y amor profundo y entrañable al Instituto". Honradez intachable, que su vida sea transparente, que sea un verdadero modelo de religiosa apasionada por su vocación y apasionada por el Instituto. Luego nos dice que sea una persona de oración y que tenga el don de la discreción, que solo le mueva el mayor bien común de todo el Instituto y de cada una de sus hijas. Dicen unas conocidas frases que he visto atribuidas tanto a Santo Tomás de Aquino como a San Bernardo:
Si es sabia que nos enseñe,
Si es prudente que nos gobierne,
Si es santa que rece por nosotras.Santa Juana considera absolutamente necesaria la oración, que alcanza de Dios fuente viva de sabiduría, luz suficiente para juzgar y elegir bien. Estos días que siguen deben estar llenos de presencia de Dios por eso hay que vivirlos en un ambiente de recogimiento y oración.
Así hemos pasado este primer día de discernimiento. Mañana tendremos tiempo de pedir información sobre las personas que han sido propuestas en la votación de sondeo, de acuerdo a nuestro modo de proceder, para poder elegir bien.
Contamos con las oraciones de todas. El sábado 18 de julio, después de la elección de la Superiora General y del descanso que tendremos el 17, reiniciaremos esta comunicación.